El presidente de Ecuador confirma el asesinato de los periodistas secuestrados por un grupo disidente de las FARC

El presidente de Ecuador confirma el asesinato de los periodistas secuestrados por un grupo disidente de las FARC
La disidencia de las FARC asesina a tres ciudadanos ecuatorianos en la frontera tras 19 días de secuestro Los reporteros secuestrados por disidentes de las FARC estarían en Colombia
 

Tres miembros de un equipo periodístico del diario ecuatoriano 'El Comercio' han sido asesinados en una zona fronteriza con Colombia por una disidencia que no se sumó al proceso de paz con la guerrilla de las FARC. "Con profundo pesar lamento informar que se cumplieron las 12 horas de plazo. No hemos recibido pruebas de vida pero tenemos información que confirma el asesinato. Los criminales nunca tuvieron voluntad de liberarles, lo único que querían era ganar tiempo", ha declarado el presidente ecuatoriano Lenín Moreno este viernes.

El secuestro de los tres ciudadanos ecuatorianos se produjo hace 19 días, el 26 de marzo, en la provincia ecuatoriana de Esmeraldas, mientras el reportero Javier Ortega, el fotógrafo Paúl Rivas y el conductor Efraín Segarra realizaban un trabajo periodístico. El responsable del crimen es el Frente Oliver Sinisterra, liderado por 'Guacho'.

La respuesta de las fuerzas armadas de ambos países será inmediata. Colombia ha ordenado al Ministro de Defensa y a los jefes de las fuerzas militares y de policía que colaboren con Ecuador en una acción conjunta para encontrar los cuerpos y repatriarlos e iniciar una ofensiva contra los terroristas.

"Quiero reiterar mi condena a este hecho deplorable en Ecuador. Los colombianos nos sentimos consternados. Reitero mi solidaridad al presidente ecuatoriano, con el que he estado en permanente contacto. Colombia tiene una larga experiencia en la lucha contra estas organizaciones criminales y hemos puesto a disposición de Ecuador todas nuestras capacidades", ha declarado el líder colombiano Juan Manuel Santos desde la Cumbre de las Américas en Lima.

Lenín Moreno abandonó la cumbre en Perú la noche del jueves para hacerse cargo de la emergencia directamente desde Ecuador. "He solicitado el levantamiento de reserva de información para que los ecuatorianos conozcan los esfuerzos que hemos hecho para el rescate con vida de nuestros compatriotas. Estamos de luto, pero no vamos a dejarnos amedrentar. Pido al país que esté unido por la paz. Yo no voy a mentir al pueblo, nadie le va a mentir".

La Cruz Roja y otros organismos de cooperación internacional colaboran para recuperar los cuerpos de los tres hombres asesinados. El Gobierno ecuatoriano ha informado de que un alto cargo de la iglesia católica se ha desplazado a esta zona fronteriza para actuar como mediador con la disidencia de las FARC que opera en la zona, un temible grupo que podría tener varios cientos de hombres con poderoso armamento. El Ejército colombiano incautó allí hace unos días una caleta (un escondite en la selva) con fusiles, ametralladoras, lanzagranadas y municiones.

El secuestro se ha vivido estas últimas semanas con pánico e indignación en Ecuador. Colombia lleva más de medio siglo de guerra con las FARC y pese a la firma de la paz a finales de 2016 en el país siguen operando varios grupos armados ilegales. Para el país vecino es algo inédito, no están acostumbrados a estos crímenes.

Tras llevarse a los reporteros y su conductor, los asesinos enviaron una prueba de vida en la que aparecían los tres rehenes encadenados, con rostros marcados por la zozobra y la angustia. En la breve grabación, Javier Ortega transmitía las exigencias de los disidentes para que les dejaran regresar a la libertad: soltar a tres presos que están en cárceles ecuatorianas y que ambas naciones dieran por terminado el acuerdo para combatir el terrorismo de manera conjunta.

Ya el miércoles se temió lo peor cuando apareció un comunicado firmado por el Frente Oliver Sinisterra en el que anunciaban el fallecimiento de los cautivos, pero las autoridades de Ecuador y Colombia no pudieron corroborar su autenticidad.

El secuestro volvió a poner de manifiesto las tensiones entre Lenín Moreno y su antiguo jefe y antecesor, Rafael Correa. Presionado por los acontecimientos, el actual presidente aseguró que antes vivían "en paz porque permitían" el tráfico de cocaína, en alusión a la permisividad de Correa frente a las guerrillas. Moreno ha puesto una recompensa de 100.000 dólares por cualquier información que ayude a capturar a alias 'Guacho'.

FUENTE: http://www.elmundo.es/internacional/2018/04/13/5ad0ede6468aeb1f088b45df.html

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