Tres fases para cumplir con los propósitos de un nuevo año

Tres fases para cumplir con los propósitos de un nuevo año
“Todo ser humano, si se lo propone, puede ser escultor de su propio cerebro”. (Santiago Ramón y Cajal).
 

Quién no ha oído hablar de esa mal llamada “zona de confort”? Esa manera de hacer las cosas a la que nos hemos acostumbrado y que se repite una y otra vez, convirtiendo esa supuesta zona en un lugar de todo menos “confortable”. Sí esa, la “zona” de la que todo el mundo te aconseja salir, como si hacerlo fuera una tarea fácil o no demandara esfuerzo. ¡Sal de tu zona de confort! –te dicen- ¡Deja ese mal hábito! ¡Haz deporte! ¡Quiérete más! ¡Márcate objetivos para el nuevo año…! Y así van, añadiendo o quitando elementos, como si de una lista de la compra se tratara. Hablamos de los propósitos de año nuevo.

Si eres de los que con cada comienzo de año te marcas nuevos objetivos, metas y retos… formas parte del 45% de las personas que escribe una lista con propósitos. Ya sabemos que entre los más populares se encuentran: dejar de fumar, adelgazar, comer sano, ir al gimnasio, aprender algo nuevo, leer más, pasar más tiempo con la familia… No obstante, según diferentes estudios, solo entre el 8 y el 12% de las personas lo consiguen.

¿Por qué abandonamos tan pronto los propósitos de año nuevo?

Somos especialistas en encontrar la excusa perfecta para dejar de hacer o no hacer aquello que nos suponga un esfuerzo. Nuestra mente creará justo aquel pensamiento desmotivador para que desistas o renuncies. Piensa que nuestro cerebro se siente seguro con las rutinas, con ese “modo automático” en el que la eficacia ya está probada. Se siente como en casa y cualquier novedad implicará que surjan inseguridades y en muchos casos, estados de ansiedad.

Imagina que, cuando te propones nuevos retos y cambios en tu vida, es como si tu cerebro fuera un deportista sin ningún entrenamiento al que le pidieras que participara en las Olimpiadas. En este sentido, el entrenamiento o acercamiento progresivo es esencial e imprescindible para afrontar cualquier carrera o evento deportivo.

En el caso de crear nuevas elecciones saludables o hábitos poderosos, ¿no sería lógico que entrenáramos antes…?  Si vas a proponerte grandes metas que supongan nuevos retos, al igual que un deportista, siempre va a ser más fácil alcanzarlas si cuentas con un buen entrenamiento previo.

Si ya has tomado la decisión de escapar de tu zona de confort, y conseguir tus propósitos de año nuevo, te propongo que sigas estas tres fases:

1. Fase de calentamiento: vamos a enseñar a nuestro cerebro que somos capaces de introducir “nuevos pequeños cambios” y que no ocurre nada peligroso, que seguimos seguros, que estamos bien. Esto provocará nuevas conexiones neuronales, de manera que la sensación de amenaza no existirá o será mucho menor. Vamos con algunos ejemplos de esos pequeños cambios que podemos introducir en forma de calentamiento para cumplir realmente con nuestros propósitos de año nuevo.

Empieza a utilizar tu mano izquierda (si eres diestro) o tu mano derecha (si eres zurdo). Puedes hacerlo para peinarte, o ducharte, o simplemente escribir tu nombre…
    
Cuando estés en el supermercado, cambia el itinerario que sueles utilizar y compra algo que nunca hayas probado antes.
    
Aparca de forma diferente a la habitual o si eres de aquellas personas que aparcan a la primera, no dejes perfectamente el coche en línea (siempre dentro de la prudencia).
    
Si sueles hacer la cama antes de salir de casa, no lo hagas… Se trata de “llevarte la contraria” en pequeños detalles de tu día a día, nada importante y por supuesto, ¡nada ilegal! Estamos saliendo de la rutina y saboteando ese modo automático con sigilo, para poder pasar a la…

2. Fase de entrenamiento: este paso se basa en una idea: nuestro cerebro se acostumbra a un comportamiento -y lo considera un hábito propio- cuando se repite entre 21 y 60 días. Es decir, ese duro esfuerzo inicial no perdurará para siempre, máximo dos meses. Tenlo muy presente, máximo 60 días.

En esta fase es donde comenzamos el entrenamiento mental, buscando una razón propia, una creencia nuestra y un “para qué” quiero realmente introducir este hábito en mi vida o este cambio. Pues estas razones serán las que nos servirán de pilares cuando lleguen las circunstancias y los pensamientos “desmotivadores”, tanto externos como internos. Esas creencias y razones servirán para automotivarnos.

Ahora, sube un peldaño más y deja atrás esa fase de calentamiento. A continuación, aparecen algunos ejemplos:

Si tu reto es pasar más tiempo con tu familia, en esta fase destierra tu móvil de la sala de estar o de determinados momentos como la comida o la cena.
    
Si el reto es el de ponerte en forma, ve a una clase de prueba para conocer el gimnasio, date una vuelta por las instalaciones e imagínate allí como si ya llevaras mucho tiempo…

Nuestro cerebro está realizando estas nuevas conexiones neuronales, y le estamos demostrando que somos capaces de salir de la rutina y empezar a cumplir nuestros propósitos de año nuevo sin correr “grandes peligros”, ¿verdad?


3. Ponte en marcha (sin clichés): esto es muy importante, deja los estereotipos a un lado. No te lances a conseguir tu propósito un lunes o un primero de mes. Si ya lo has intentado así y no funcionó, hazlo un miércoles o un domingo. Se trata de crear “amplitud cognitiva” y adaptabilidad a los cambios. Se trata de restarle poder a esos “desmotivadores”.

Cuando elijas esa meta, cuando te propongas crear un nuevo hábito poderoso, hazlo por ti, no por clichés o modas. Hazlo para crear bienestar en tu vida, y cuando en un futuro lo hayas conseguido, que sea para que puedas mirar atrás sintiéndote una persona satisfecha y orgullosa de ti misma.

Este año escribe tu lista de propósitos, actúa con inteligencia y siente que eres capaz.
 Prueba estas tres fases. ¡Tu cerebro, tu mente y tu corazón lo agradecerán!





Fuente: https://lamenteesmaravillosa.com/3-fases-para-cumplir-con-los-propositos-de-ano-nuevo/

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