Israel anuncia que no mantendrá negociaciones con el gobierno de unidad palestino si no se desarma Hamas

Israel anuncia que no mantendrá negociaciones con el gobierno de unidad palestino si no se desarma Hamas
El minigabinete israelí se reunió este martes para pactar una posición ante el acuerdo de reconciliación entre Al Fatah y Hamas
 

"Siguiendo decisiones anteriores, el Gobierno de Israel no mantendrá negociaciones diplomáticas con el Gobierno palestino que depende de Hamas, un grupo terrorista que pide la destrucción de Israel, si no se cumplen las siguientes condiciones". Éste es inicio del comunicado del minigabinete de seguridad israelí al término de tres horas de reunión convocada a raíz del acuerdo de reconciliación entre los dos principales grupos palestinos: el islamista Hamas y el nacionalista Al Fatah.

"Hamas debe reconocer el Estado de Israel y cesar el terrorismo de acuerdo a las condiciones del Cuarteto", señala el restringido órgano ejecutivo formado por los ministros más importantes y encabezado por Benjamin Netanyahu.

Otros requisitos israelíes para el diálogo con el Ejecutivo del primer ministro Rami Hamdallah tras el acuerdo interno palestino son "el desarme de Hamas y su ruptura con Irán, el control total de seguridad de la Autoridad Palestina en Gaza incluyendo los pasos fronterizos y evitar el contrabando, devolución de los soldados caídos y de los ciudadanos israelíes retenidos en Gaza...". Se refieren a los dos civiles (un árabe y un judío de origen etíope con problemas mentales que cruzaron la frontera de Gaza) y los cadáveres de dos militares muertos en la guerra del 2014. A cambio, Hamas exige la liberación de decenas de presos palestinos en las cárceles israelíes.

Netanyahu añade en las condiciones a que "la Autoridad Palestina siga actuando contra la infraestructura terrorista de Hamas en Judea y Samaria (término bíblico usado por Israel para Cisjordania)".

"Un Gobierno que incluye al grupo criminal Hamas es un gobierno terrorista y negociar con él sería legitimarlo ", afirma el ministro Naftali Bennett en otro episodio de la rivalidad y competencia con Netanyahu por los votos de la derecha más nacionalista. El gabinete no ha aprobado su exigencia de congelar la transferencia del dinero de impuestos palestinos recaudado por Israel. Según señalaban diversas fuentes en los últimos días, Netanyahu no reconocerá el pacto en El Cairo si no se cumplen las condiciones pero tampoco intentaría abortar su cumplimiento. En este sentido y aunque el acuerdo fue firmado y anunciado de forma solemne hace una semana, Al Fatah, Hamas, Egipto e Israel saben que su éxito o fracaso no pasará por las declaraciones sino por lo que suceda en el terreno en los próximos meses.

Gran parte de las condiciones anunciadas este martes fueron avanzadas por Netanyahu el pasado jueves tras contemplar cómo Hamas y Al Fatah escenificaban en El Cairo el enésimo intento de sellar una profunda fractura interna de una década. La clave para el fin de la división palestina pasa por Gaza, bajo control de Hamas desde el 2007, y por la mediación egipcia.

Dado que Hamas no acepta en estos momentos dialogar con Al Fatah sobre el desarme de su poderoso brazo armado en Gaza ni tampoco tiene previsto reconocer a Israel, el diálogo entre los dos gobiernos se antoja hoy imposible. De ahí que desde el liderazgo palestino se acuse a Netanyahu de buscar "un nuevo pretexto". Por otro lado, en la prensa palestina se destaca que el pacto de El Cairo no dio como resultado un gobierno de unidad entre Hamas y Fatah ya que sigue el que estaba vigente antes.

 

La gran pregunta es si esta decisión es sólo mediática o influirá de forma significativa en los esfuerzos de Estados Unidos para reactivar el proceso de paz enterrado en abril del 2014. Bajo la consigna del presidente Donald Trump, los emisarios estadounidenses van y vienen a la zona (con mucho menos ímpetu que el mostrado por el ex secretario de Estado John Kerry) para explorar el camino que acerque las cada vez más distantes posturas entre Netanyahu y Abu Mazen.

Uno de los puntos en discordia es la construcción en los asentamientos situados en el territorio cisjordano ocupado por Israel en la guerra del 67. En este sentido, la ONG israelí "Paz Ahora" denuncia este miércoles los planes para promover 1.292 nuevas casas en Cisjordania. Abu Mazen ha condenado el anuncio de la construcción de 296 casas en el asentamiento de Beit El. "Netanyahu provoca al mundo y en especial a la Administración Trump en su insistencia para seguir la construcción en las colonias", señaló esta tarde su portavoz desde Ramala.

Cabe destacar un aspecto relevante que puede rebajar el dramatismo del anuncio de Israel: las negociaciones de paz que mantiene con los palestinos desde los años 90 no son con la Autoridad Nacional Palestina (ANP) sino con la OLP (Organización para la Liberación de Palestina). Los dos órganos están presididos por Abu Mazen. De ahí que el anuncio de este martes quizá no tenga efectos prácticos como tampoco los tuvo en el 2014 cuando Israel anunció una medida parecida tras el último acuerdo entre Hamas y Al Fatah.

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