EL FANTASMA DE LA BURBUJA INMOBILIARIA

EL FANTASMA DE LA BURBUJA INMOBILIARIA
Un duro vaticinio hizo a nuestro Diario, el agente y consultor inmobiliario, Richard Bentancur, esbozando la posibilidad de que la actual situación en relación con los créditos hipotecarios derive en una burbuja inmobiliaria, recordando tristes tiempos de su homónima financiera.
 

 ALERTA: PELIGRO DE BURBUJA INMOBILIARIA. 

Nadie que tenga unas décadas vividas en el país, ignora que si un rasgo que ha distinguido a sus administraciones (Gobiernos), ha sido la inestabilidad económica, acaso de la mano de la inestabilidad política, seguramente la primera, ha sido consecuencia de la segunda.

 

Los vaivenes de la economía, han hecho oscilar al mismo ritmo a los altibajos en el mercado inmobiliario.

 

Estos desniveles, de casi nada se han privado. Así, las propiedades pasaron a valer la mitad en Dólares, a partir de la crisis política y económica del año 2001, para en poco tiempo, pasar a cotizarse al doble de la  misma moneda, con relación a los valores anteriores a la producción de dicha crisis.

 

En los años 80, un departamento de 2 ambientes en una zona media de la Capital, se vendía con mucha dificultad, por ausencia de créditos y otros motivos, entre U$S 13 y 15.000,00. Hoy, un inmueble de similares características y ubicación, ronda un promedio de U$S 80.0000,00

 

Desde hace unos 10 años, hasta el año pasado, salvo leves variaciones, los valores se mantuvieron estables, aunque altos, a pesar de la ausencia de créditos para la vivienda, el “cepo cambiario” y el casi total estancamiento de la actividad inmobiliaria.

 

EL BOOM DE LOS CREDITOS  HIPOTECARIOS.

 

En el último año, el Gobierno ha tomado, como política de Estado, el otorgamiento masivo de créditos hipotecarios. En una primera etapa, la instrumentación de la concesión de los mismos, se efectivizó, sobre exigencias básicas tradicionales. Esto es, una relación cuota ingreso del 25 por ciento, presentación de comprobantes verificables de ingresos, ausencia de historial crediticio negativo, etc.

 

A medida que transcurrieron los meses, estas exigencias fueron haciéndose más laxas, ampliando así el universo de posibles tomadores de préstamos hipotecarios.

De de esta manera, la relación cuota ingreso, pasó a ser del 30 %, empujada además por la suba del Dólar en un 10 %,  entre los meses de julio y agosto del presente año. Se amplió el crédito Procrear para jóvenes, con subsidio del Estado y se incorporó a personas sin trabajo registrado.

 

Todas las facilidades apuntadas en esta apretada síntesis, dieron lugar a un aluvión de solicitudes, que superaron la capacidad crediticia  de las entidades bancarias (en un 70 % oficiales), así como también , han provocado al colapso de la logística de los bancos.

 

 HORIZONTE INCIERTO

 

Con buen “timing”, el Gobierno ha advertido que la situación relatada, puede traer aparejados desequilibrios, los que ya comienzan a aparecer, con el incremento promedio del 10 por ciento en Dólares, del valor por metro cuadrado de los inmuebles.

 

Con el fin de neutralizar esa tendencia de suba y de evitar que se consolide el alza en los valores de las propiedades,  se están lanzando líneas de créditos para emprendedores, en el rubro construcción de nuevas viviendas. Esto, con el lógico propósito de incrementar la oferta y así equilibrar el mercado.

 

Ocurre que, a pesar de ello, es necesario tener presente, que estas líneas de créditos para constructores, se instrumentarán a partir de los próximos meses, sumado a ello, se sabe que la construcción de un edificio, demanda un plazo aproximado a los tres años. Este lapso representa una eternidad en términos económicos.

 

Vemos aquí la primera luz amarilla, que puede contribuir a provocar la tan temida burbuja inmobiliaria.

 

El otro factor que podría empujar al desequilibrio apuntado, es el ingreso de capitales extranjeros, atraídos por esta primavera inmobiliaria.

Siempre es bienvenido el lícito ingreso de capitales extranjeros. Pero sabemos que el capital no tiene patria y es cobarde, por lo que, al primer atisbo de inestabilidad económica, estos capitales no tendrán reparo en emprender su retirada, con las consecuencias fáciles de prever.

 

Hay quienes aseguran, que por ahora, estas luces amarillas, no alcanzarán al rojo, pues el capital volcado hasta el momento a los créditos, representa apenas el 1 por ciento del PBI, cuando en los años 90, alcanzaba al 6 por ciento.

 

Creemos que aún vivimos con una economía que no tiene bases sólidas, que es muy dependiente de los humores políticos y de factores externos, imposibles de controlar.

 

Experiencias de colapsos inmobiliarios, en países más consolidados económicamente, como las que ocurrieron en Miami y en España hace unos 10 años, entre otros, nos llevan a pensar que será necesario estar muy alertas.

 

Esperemos, que las autoridades económicas y políticas, tomen cartas en el asunto e instrumenten las medidas preventivas necesarias, para que los nuevos propietarios de hoy, no se conviertan en los dramáticos desalojados de mañana.

FUENTE: http://ensintoniaeldiario.com/85/en-sintonia-con-el-pais/el-fantasma-de-la-burbuja-inmobiliaria

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