Los supervivientes del horror de la isla de Guam

Los supervivientes del horror de la isla de Guam
La batalla finalmente ganada por los chamorros, indígenas de la ex colonia española que ahora amenaza Kim Jong Un

EEUU, que arrebató la isla a España en 1898, accede a indemnizarles por los horrores que vivieron durante tres años de ocupación japonesa en la II Guerra Mundial

Son católicos, se apellidan González, Calvo... y no pueden votar al presidente de EEUU

Fueron españoles desde que Magallanes descubrió 'la isla de los ladrones' en el Pacífico

Al despertarse el día 9, Michael Lujan Bevacqua se vio atrapado por la vorágines de mensajes de Facebook y Whatsapp que recibía inquiriéndole por la situación en la isla y las amenazas que acaba de proferir Corea del Norte. "A menudo eran sólo fotos de su televisión donde aparecía la CNN y la palabra Guam de forma prominente", explicaba en el texto que compartió en las redes sociales.

Pero la parte más complicada de la jornada comenzó cuando tuvo que explicar la "crisis" a varios niños. "Fue particularmente difícil dado que el chamorro (la lengua local) tiene muchas palabras para referirse a loco, desconsiderado, imprudente o temerario, y todas ellas tienden a coincidir cuando uno describe la personalidad de ambos líderes, el de Corea del Norte y el de EEUU", precisó el activista e intelectual local.

El embrollo se acrecentó cuando intentó aclararles la diferencia entre esos países y sus políticas. "Aklie estaba confuso a la hora de entender cuál país sería mejor que el otro si los dos líderes son, según la palabra que use ("atmariao", loco en chamorro) son unos dementes. Le dije que los dos eran egoístas y les gustaba mentir, pero que uno de los países estaba totalmente controlado por su líder y en el otro la gente podía elegirlos", añadió.

El razonamiento de los infantes a veces resulta inapelable. El otro pequeño, Sumahi, replicó que no entendía por qué los norteamericanos habían elegido a un "atmariao".

Aklie preguntó a su vez si Corea del Norte "suele ir bombardeando por ahí a diestro y siniestro" y Michael le tuvo que recordar que desde su creación EEUU se ha prodigado en ataques e invasiones de naciones extranjeras, lo que llevó al chiquillo a cuestionarle por la conveniencia de "tener las bombas de EEUU en Guam cuando EEUU tiene toda esa historia de bombardeos". Llegados a tal punto, Michael le propuso jugar a un videojuego. "Así me permitía escapar de la lógica infantil despiadada", concluyó el isleño.

Las interrogantes que se planteaban Aklie y Sumahi podrían haber sido compartidas esta semana por la mayoría de los más de 160.000 habitantes de la pequeña isla de Guam, que en estas últimas jornadas han vuelto a ser conscientes que el hecho de ser "la punta de lanza" -el apodo que le otorga la jerga militarista norteamericana- del dispositivo bélico de EEUU en el Pacífico siempre conlleva un pesado legado.

El cruce de andanadas verbales no se podía haber producido en unas fechas más simbólicas para una población que como reza la muestra que domina en estas jornadas el museo local "todavía recuerda" de forma vívida las cicatrices que dejó la devastadora batalla que se libró en su territorio en 1944, que se dio por concluida precisamente el 10 de agosto de ese año.

"Es una exhibición que nos recuerda que la paz es algo a lo que debemos aferrarnos. Sabemos el costo de la guerra. Es una lección que tenemos que compartir con un mundo que parece estar en llamas", aseguró el gobernador del enclave isleño, Eddie Calvo, al introducir la exposición en junio, sin ser consciente todavía de la significación que tendrían sus palabras semanas más tarde.

Para la comunidad Chamorro, la misma población nativa que fue ocupada por la colonización española en 1668 y pasó a manos estadounidenses cuando el crucero USS Charleston capturó la isla el 20 de junio de 1898, la evocación de la II Guerra Mundial continúa formando parte de su realidad cotidiana.

Como cada año, la isla ha sido escenario el pasado mes de julio de las diversas conmemoraciones que recuerdan la brutal confrontación que se dirimió en la isla para desalojar a los japoneses que se la habían arrebatado a los estadounidenses en 1941.

Guam fue atacada por 9 aviones del llamado Imperio del Sol Naciente tan sólo horas después de que la flota nipona asaltara la estratégica base Pearl Harbor.

Según Tony Palomo, la ofensiva se desencadenó en la misma jornada en la que los locales -en su mayoría católicos, uno de los legados de la colonización española- celebraban la festividad de Santa María Kamalen y muchas familias permanecían todavía en la antigua catedral, también construida por los europeos.

Cleotilde Bamba, que ahora tiene 84 años, acababa de recibir la comunión. Recuerda que vestía un flamante traje blanco, velo y guantes del mismo color. Así fue como tuvo que salir corriendo junto al resto de los feligreses. «Justo después de la misa le dijeron a mi padre que habían bombardeado Pearl Harbor. Estábamos llorando, teníamos miedo por todo el ruido y los bombardeos», explicó recientemente al diario Pacific Daily News.

Tenía sólo 9 años, pero incluso ahora dice que nunca olvidará el sonido de los motores de los aviones y la explosión de las bombas. Tampoco podrá erradicar de su cerebro las imágenes de los casi tres años que pasaron bajo el yugo japonés y en especial el final de esa etapa, que acabó en el paroxismo de un asalto donde los bombardeos indiscriminados de la aviación norteamericana se superpusieron a los incontables desmanes de los japoneses.

Las ejecuciones sumarias que llevaron a cabo los nipones, las marchas forzadas y el internamiento de una gran parte de la población en campos de concentración dejarían una huella indeleble en el acervo de la comunidad Chamorro.

Pocas jornadas antes de que Pyongyang les recordara que seguían en la primera línea de otra posible confrontación militar, cientos de locales volvieron a visitar destinos tan lúgubres como las cuevas de Tinta, Faha o Fena. Las mismas oquedades donde los japoneses asesinaron en julio de 1944 a decenas de chamorros lanzando granadas, rematando a muchos de los heridos con bayonetas y violaron a otro número indeterminado de mujeres.

Más de 1.170 civiles murieron en aquellos estremecedoras fechas y cerca de 15.000 fueron registrados más tarde como víctimas de las atrocidades japonesas.

Como otros muchos miles, Cleotilde fue obligada a marchar hacia el campo de internamiento de Manenggon en el centro de la isla, en una caminata extenuante. La niña tuvo que acarrear en la espalda a su hermano Ralph, de siete año, que había resultado herido. Su padre le hizo una sandalias con unos trozos de neumáticos para que no tuviera que caminar descalza. Ralph no sobreviviría. Murió desangrado. Lo mismo que el pequeño Carlos, otro de sus hermanos, que sólo tenía 4 años. Lo mató la disentería que contrajo en Manenggon.

"Todavía hoy en día tengo pesadillas. Sueño que estamos en el campo de concentración y tengo miedo de los japoneses", rememoró la anciana.

Siete décadas más tarde, los chamorro han tenido que aceptar un guiño casi macabro de la historia ya que no sólo son los visitantes japoneses el principal sustento del turismo local -factor crucial de la economía isleña- sino que los supervivientes de aquellos crímenes continúan a la espera de cobrar las reparaciones prometidas por EEUU, que asumió el pago en nombre de Japón, que ahora es su principal aliado en el Pacífico.

"Cuando los primeros turistas japoneses comenzaron a llegar a Guam en la década de los 60 y 70, algunos residentes locales sufrieron una especie de PTSD. Los chocaba verlos sacando fotos y con camisas de flores. Los asociaban a los uniformes de los mismos que habían torturado a sus familiares", aclara el citado Lujan Bevacqua, en una conversación a través de Skype.

La singularidad histórica, cultural y la importancia geopolítica de Guam recuerda en gran medida a la de la isla japonesa de Okinawa, el segundo gran eslabón de la estrategia militar norteamericana en el Pacífico. Las dos poblaciones indígenas mantienen una larga pugna para evitar la desaparición de sus raíces y en especial de su idioma. El Chamorro -que incluye un amplio porcentaje de vocablos incorporados del castellano- llegó a ser prohibido tanto por estadounidenses como por los ocupantes japoneses y sólo ha comenzado a recuperarse en las últimas décadas. "Se prohibió hablar Chamorro en colegios y espacios públicos. La lengua entró en declive, aunque ahora es de nuevo uno de los idiomas oficiales de Guam", añade Lujan Bevacqua.

Al igual que Okinawa, la importancia militar de Guam para EEUU no sólo ha convertido el enclave isleño en destinatario de las repetidas andanadas verbales de Pyongyang sino de China -Pekín dispone de un misil, el DF-26, apodado "el asesino de Guam"- y hasta de los bombarderos rusos, que han sobrevolado ese territorio en varias ocasiones en los últimos años.

Como escribía Gerry R. Partido en The Guam Daily Post, "durante el momento álgido de la Guerra Fría, el espectro de una aniquilación nuclear era muy real y cada niño recibía instrucción en el colegio sobre lo que hacer en caso de un ataque nuclear".

Imitando también la dinámica a la que asiste Okinawa, la población nativa de Guam ha comenzado a cuestionarse su futuro político y criticar el atípico estatus de la isla, cuya suerte depende por completo del Congreso de Washington sin que los habitantes de la isla tengan derecho a voto ni para las elecciones presidenciales ni para las que deciden la composición de las cámaras legislativas.

Las repetidas encuestas que se han realizado en todos estos años confirman que la mayoría de la población apoyaría la integración total en EEUU ante el peso de la influencia económica de Washington, la misma consideración que determina la relación de Okinawa con Japón. Sin embargo, ante la negativa estadounidense a otorgarle dicha consideración, los partidarios de la independencia han visto como esa opción ha crecido hasta rondar ya el 30 por ciento del electorado chamorro.

El creciente sentimiento de marginación que exhiben muchos sectores sociales de la isla se acrecentó esta semana cuando un gráfico emitido por Fox News en el que se explicaba la situación de la isla indicó que la población norteamericana "afectada" por el hipotético ataque de los misiles quedaba reducida a menos de 4.000 soldados. Los más de 160.000 civiles habían desaparecido de esa estadística. El asunto derivó en fenómeno viral.

"Parece que alguien tendría que comprobar sus conocimientos matemáticos", indicó el Pacific Daily News con cierta carga irónica.

"Así que a los locales no se nos cuenta como americanos. No me sorprende. Cuando estuve en Estados Unidos (el territorio continental) ni sabían donde estaba Guam", opinó Alehda Kehlail en la acalorada discusión que se generó en Facebook.

 

FUENTE : http://www.elmundo.es/cronica/2017/08/13/598f098646163f5c5c8b4606.html

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